El retorno de veraneantes

El retorno de veraneantes

Mi pluma 

El retorno de veraneantes 

Por: Salvador Gallardo 

Domingo de resurrección final de la Semana Santa para quienes pregonan la religión católica, también se terminan las vacaciones de verano o el asueto más largo del año. 

Por lo mismo este día será la vuelta de los veraneantes, quienes tendrán pocas horas para volver a sus hogares y retomar los quehaceres cotidianos. Dejando ese lugar que eligieron para recrearse y que los estará esperando para una próxima ocasión. 

Como ahora su casa los espera confiando en Dios que el viaje sea sin contratiempos, incidentes y sin accidentes, para los conductores de los vehículos deben de ser prudentes. 

No excediéndose en velocidad, manejando sobrios, llenándose de paciencia al llegar a lugares de embotellamiento vehicular, manteniéndose en su carril. 

Si el viaje de su destino es largo y le acompaña una persona que también maneja, permita que le ayude o en su defecto busque un lugar estratégico para descansar ya que regularmente la mayoría que viajan con usted se duermen. 

Auguramos porque su retorno sea con la alegría como cuando salió de su casa, para incorporarse a sus respectivas actividades y dele gracias porque le permitió regresar sin novedad

Pues otras personas no tuvieron esa recreación de la que usted pudo gozar, por ejemplo: los comunitarios cercanos al volcán de Pacaya están preocupados por la reactivación del río de lava que amenaza con llegar al lugar de su residencia. 

Y que están implorando a las autoridades municipales y de gobierno central, para que les den un plan de evacuación y que cierren el acceso a turistas o curiosos. 

Que con su presencia tapan los caminos o veredas que tienen los comunitarios para salir en caso de emergencia, es cierto la lava está a más de un kilómetro de las aldeas El Patrocinio y San José el Rodeo. 

Pero si ya recorrió varios kilómetros desde su origen, uno más no sería nada raro que lo hiciera y el peligro para dichas comunidades es latente. Porque sí o porque no, es momento para que el ente preventivo del gobierno entre en acción y que las autoridades municipales vean el problema del tamaño que es. 

¡Más vale prevenir, que lamentar!